Poema VII. Muero y cuando muero siento que arde en mi pecho un fuego y es él el culpable de mis noches de desvelos. Y no es que me muera porque el fuego me quema sino porque mi mente repite un gran ¡Te quiero! Muero y si al morir te encontraras a mi lado con gusto moriría con gusto partiría a donde un ángel alado, pues cuando se muere junto a un ser sagrado no importa la muerte, sino sentirse amado. Camagüey, 22 de Abril de 1993 |