Cupido.

Ha, Cupido
tu has sido el culpable de mis noches de desvelos,
tienes la culpa de todos mis ¡No puedo!
has sido el que la desgracia a mi mundo has traído.
Has sido el Dios más atrevido
por osar mi alma interrumpir,
porque me has hecho sufrir.
Por todo eso Dios Cupido
una cosa te voy a rogar,
y por favor no lo tomes a mal
pues eso es todo lo que te pido.
A mi alma no vayas a flechar
cuando no estés permitido,
y no te pases de atrevido
pues mucho mal puedes causar.
Un corazón puedes enamorar
y si este no es correspondido
oh, atrevido Dios Cupido
un alma puedes matar.

Camagüey, 16 de Junio de 1992