Los Dos.

Cuando cerraste la puerta
mi boca, ya sin voz, muda quedó
traté de abrazarte, mimarte, besarte
pero un pesar inmenso de mi se apoderó.
Y cuando vi en tu mano el vaivén del adiós
cerré fuerte los ojos, apreté bien los puños
y en mi pecho por instantes el latir cesó.

Ahora al recordar los momentos aquellos que pasamos tú y yo
busco entre mis sábanas la hermosa poesía
que tal vez con el viento en la noche voló,
recuerdo los alegres y ya pasados días
que el olvido en su manto fúnebre envolvió.

Y tal vez cuando mañana otra cierre la puerta
y con su nueva mano a mi vista diga adiós
te buscaré en mi mente, buscando los momentos
que pasamos un día, felices los dos.

Camagüey, 19 de Octubre de 1992